Tuesday 17 february 2009 2 17 /02 /Feb /2009 20:10

 

Pensé que había sobrevivido, al ataque de la espada, pero mi cuerpo fue disuelto y de alguna manera la esencia de mi alma todavía podía ser visible. Es ahí donde me encontré con el que pude ser el culpable de mi regreso. Alguien que gobierna el reino espectral.

 

-No sobreviviste al choque de la segadora, Sólo te he evitado la disolución total- Pero que diablos era lo que me hablaba, una voz entraba en mi mente, sin saber de donde provenía cuando me di cuenta de donde estaba reconocí la habitación, seguía en aquel trono de mi señor. Pero la dimensión cambio, las columnas se retorcían como si fueran trenzas, el suelo en el que estaba era insustancial, me daba la sensación de estar flotando y este ambiente frío y tan azul.

 

Cuando mire hacia el techo de la habitación, me asuste quede perplejo por lo que en realidad me rodeaba. Un ser inmenso, con tres enormes ojos, observaba minuciosamente los movimientos que realizaba.

 

¿! Que locura es esta ¡? En que plano estoy viviendo ahora. La muerte debe ser una liberación ante esta parodia. Preferiría el olvido a esta existencia.

 

-La elección no está en tus manos- El gran espíritu me indicaba que mi senda en el camino de los vivos aun podía seguir girando.

 

Mi camino no había terminado, jugaban con mi vida como si fuera un juguete. Este seria el verdadero dios del infierno, el inframundo que destruí, fue gobernado por aquella criatura sin cuerpo y materia.

 

-Te he salvado anteriormente del olvido, tu aparición en este mundo fue a causa mía. Estas destinado a ser el Mesías que pone fin a esta locura- Mi cuerpo cansado y sin ganas de seguir no podía hacerle caso a aquella aberración. No estaba dispuesto a que nadie mas jugara con mi alma, no me convertiría nunca más en títere de nadie. Pero las palabras que decía me convencían para poder seguir mi camino.

 

-Redímete a ti mismo, o si lo prefieres, véngate. Arregla tus diferencias con Kain. Destrúyelo a él y a tus hermanos, libera sus almas y deja que la Rueda de la Vida vuelva a girar. Usa tu odio para liberar sus almas. Puedo hacer que lo logres. Conviértete en mi Segador de Almas, mi Ángel de la Muerte-

 

Seguí mi camino por aquel retorcido mundo, un laberinto espectral. Guiado por el señor del terror. El dios de la muerte.

 

-Te desperté para que detuvieras las atrocidades que hacia tu maestro. La vida tendría que seguir girando. Pero tu mentor ha condenado a este mundo ala desolación, destruelo y encontraras tu destino. Aquellas figuras que viste en el pasado son el reflejo de actos futuros, pistas que te llevaran a tu destino, para lo que has renacido. Como agente mío, estás por encima de la muerte. Tus enemigos no pueden destruirte. Sin embargo, si te debilitas demasiado, serás enviado al plano espectral para recuperarte.

 

Era una locura, mi fuerte deseo de odio era lo único que me hacia seguir. Ahora se me revelaban algunas dudas que me fueron negadas. Mi llegada a esta época solo significaba el inicio de una nueva era. Aquel Adán tenía razón y poco a poco entendía más sobre mi destino, el cual seguía muy de cerca.

 

Me tope con una inmensa puerta en el mundo espectral intente abrirla, pero mis fuerzas no eran las suficientes para moverla. ¿La segadora de almas también me había llevado mi fuerza?

 

- Tus esfuerzos son vanos. Estos objetos son simples sombras en el mundo espiritual-

 

En todo ese sueño, encontré lo que seria mi ventana hacia la realidad. La esencia de vida. Un túnel de almas que conectaba los dos mundos, Un portal dimensional. La voz de mi nuevo amo le ponía fin a mis nuevas dudas.

 

-Este portal es la conexión entre los reinos espectral y material. Con su ayuda puedes materializarte y ser visible en el mundo físico- La entrada estaba afuera del Santuario de los clanes, al parecer y no era el único, en los sueños que tuve al venir a este mundo pude ver todo el mundo con infinidad de portales espectrales.

 

Me pose encima de aquel circulo, irradiaba un lamento el cual solo los muertos podían escuchar. La gran fragua azul que desprendía, rodeaba mi cuerpo retornándole la vida, podía sentir como mis músculos volvían a ser materializados, mi carne retomaba su olor, color y la visión del mundo de los vivos volvía a tomar forma. Las paredes regresaban a donde pertenecían, la sensación de flote se iba, y aquel mundo desolado y tenue quedaba atrás.

 

-Pero este cambio conlleva un gasto. Primero has de reclamar las almas de los vivos, hasta que la tuya este saciada y recobre por completo la fortaleza que le fue quitada. No necesitas un medio para volver al mundo espectral. Puedes abandonar tu cuerpo físico cuando desees- Era esta una nueva habilidad, mi cambio por estos mundos me daba un nuevo dote, o era que ahora tenia mas limitaciones.

 

-Por ahora te dejo seguir tu camino, encuentra a tus hermanos y sálvalos de la perdición. Si tienes dudas regresa a mi, te estaré esperando en el reino espiritual- Aunque la presencia de aquel dios se había ido, sentía que aun me vigilaba muy de cerca, y su voz retumbaba en mi mente.

 

Después de aquel enfrentamiento con mi maestro, me di cuenta que no estaba preparado para la batalla final, mis habilidades me fueron quitadas, me sentía indefenso presa fácil hasta para el mas inútil de las criaturas.

 

-Regresa al lugar de tu desvanecimiento, un misterio te aguarda donde se dio el enfrentamiento con tu maestro- Siguiendo las ordenes de mi nuevo amo, volví al lugar en que fui venció. Y ante mi se presento una revelación.

Era el alma de la Segadora del Kain. El alma de aquella arma maldita, la cual me arranco de este mundo. Me tentaba a que la consumiera, pero si es que era una trampa puesta por mi antiguo mentor. Pero mi ignorancia me obligo a querer probar tal manjar el que estaba frente a mis ojos. Cuando lo hice vuelta la espada se fundió con migo, por un momento creí haber recobrado mis habilidades, pero la espada es engañosa y las almas que son devoras se desvanecen dentro de ella, no quedaba rastro de lo que fueron mis rivales, mi princesa…

 

Con tan solo la segadora de almas y mi habilidad espectral, le di una pequeña visita a mi hermano.

 

-Al igual que el aceite en el agua, la corrupción asoma a la superficie. Tras estos pilares, la deshonrada víctima fragua en silencio su venganza- El consejo del dios antiguo me daba esperanzas de probar una nueva alma. ¿Pero sin nada más que mi astucia podría derrotar al más fuerte de mis espectros?

 

Me adentre por los pasadizos de aquella fortaleza, tratando de evitar el contacto con el agua. Mi cuerpo era débil aun. Entre pensamientos adentrados, me tope con una criaturilla, descendiente de mi hermano, la cual nadaba por la inundada ciudad. Me asombre como era capas de mantener el contacto con el agua. Tras un pilar me escondía tratando de esquivar ala bestia mitad vampiro mitad pez.

 

Ya adentro me tope con lo que vendría a ser una tumba humana, algo insólito para mi. Como era posible que estuviera dentro del reinado de un vampiro. Era posible que mi hermano en toda su arrogancia profanara este recinto sagrado y construyera encima su imperio. Una vaga imitación del maestro, como un animal imitando al amo. Me acerque para ver de quien era la tumba, note que llevaba siglos abandonada al igual que profanada.

 

-¡Cuidado! Dentro hay una historia olvidada. Conócete a ti mismo aunque ello pueda destruirte- no entendía las palabras del maestro, que me trataba de decir. Cuando aparte la piedra que sellaba la tumba tuve una revelación. Cuando moví la lápida, una ráfaga de aire sepulcral escapó de la cámara interior. No estaba preparado para lo que había tras el umbral. Las criptas contenían los féretros profanados de los santos humanos. Con los nombres de mis hermanos… ¡Y el mío!

 

La ironía del acto blasfemo del Kain me invadió con la magnitud de una revelación. ¡Mis manos estaban igual de manchadas de sangre! ¡O más! Ya que había derramado la sangre de mis hermanos cuyas tumbas se encontraban saqueadas. Mi camino era seguir un círculo vicioso. Asesinar a mis hermanos como lo hizo el maestro cuando eran humanos, la ironía del destino me marcaba una vez más

 

-Sí, Mesías, eras un santo humano. Nacido de la misma fuerza que luego casi destruyó tu raza. Fuisteis escogidos antes del nacimiento del Imperio- No podía creer lo que me decía, de ser un ángel a un demonio, nada tenia lógica en eso, por que fui escogido. Mi destino es destruir todo aquello por lo que luche en mi vida pasada.

 

-El solitario monarca coronado a sí mismo, saqueó esta tumba y os sacó de estas criptas confiriendo su don vampírico a vuestros cuerpos inertes. Os resucitó como hijos predilectos- Mi antiguo maestro tenia mas misterios que revelarme. Cuando creí haber entendido como iba el rompecabezas, me di cuenta que me faltaban mas fichas y era irónico que tras la siguiente puerta mi hermano me revelaría estos misterios.

 

-Esta abadía, en su día un santuario contra la amenaza vampírica, acabó inundada por el diluvio que atormentó a estas tierras- Ahora entendía por que la tumba de los santos yacía en esta fortaleza. Mi hermano invadió esta tierra y erradico a todos los humanos que le pusieron resistencia. Una clara muestro del imperio parasitazo de los vampiros.

 

Cada vez descendía mas, era un laberinto de piedra. Me tope con una reja impenetrable y más aya el encuentro con mi hermano. Pero la barrera que nos distanciaba era mínima, sentía rabia al no poder seguir mi camino. Debía encontrar otra entrada rápido, el agua subía poco a poco y las habitaciones inferiores se iba inundando.

 

-Usa los nuevos dones que te han sido adquiridos en el mundo espectral. Las barreras insustanciales como estas no son un impedimento para ti en el Mundo Espectral. Si deseas pasar, lo harás- Abandone el mundo material dejando atrás mi cuerpo, para poder atravesar la reja que dividía mi encuentro con mi hermano.

 

Dentro de la habitación contigua encontré una sombra antigua, un espectro olvidado en el inframundo, un reflejo de lo que me convertiría, al querer devorar mi alma se dio cuenta que el devorado seria el, mi espada lo corto limpiamente, permitiendo que su alma me de la fuerza para regresar al mundo material.

 

Encima de ese pedestal estaba el túnel espectral que me devolvería a mi cuerpo, trepe confiadamente sabiendo que ningún espectro más estaría rondando tras mi alma. Cuando regrese ala realidad, tuve una pequeña charla con alguien del pasado.

 

-El hereje ha regresado- Las palabras provenían de la boca de mi hermano, el cual nadaba en círculos dándome vuelta tras vuelta, no me di cuenta que la habitación estaba llena de agua, en el plano espectral el agua no tenia forma, era como el aire.

 

Para ser tan inadaptado, te has adaptado muy bien a tu entorno.

 

- No te burles de mi hermanito. Tú, más que nadie deberías respetar el poder que confiere la superación de las limitaciones. El maestro me dijo que vendrías- Sus palabras eran de poca importancia para  mi. Estaba más preocupado por la gran desventaja que tenia, con toda el agua a mí alrededor, no podía dejar que me hiciera caer.

 

¿Te hablas con el asesino?

 

- Deberías controlar tu lengua blasfema- Era gracioso como mi hermano se refería al maestro, siempre fue su perro faldero.

 

¿Y qué más te dijo?

 

- Que me destruirías -

 

De hecho lo haré. Pero dime, antes de que expulse a tu alma de su morada ¿Sabes lo que éramos antes de que tu maestro nos engendrara? Humanos, éramos santos humanos. La antítesis de lo que siempre creímos ser. Tan solo objetos de manipulación para el maestro al que sirves fielmente.

 

-¿Eso importa? Estábamos perdidos. Él nos salvó- Nos salvo de que, era algo que no entendía, acaso mi hermano sabia el por que de nuestra resurrección. Pero no quería mas dudas, vine aquí con sed de almas y eso era lo que me llevaría.

 

Desenfunde mi espada espectral, dejando asombrado a mi pequeña presa, pero eso no fue impedimento para que me golpeara sin dudarlo. Su nuevo aspecto le daba más libertad en el agua, una forma bizarra de lo que fue, un vampiro con escamas de tiburón, aletas afiladas para cortar la carne. Un guerrero atrapado en su propio reino incapaz de salir mas aya de los límites de la ciudad inundada.

 

La pelea se inicio, y mi mente estaba clava en no caer al agua, solo cinco pilares me mantenían con vida, si mi hermano lograba que cayera al agua estaba acabado. Pero tal como lo predije fui expulsado de los cimientos en los que tanto confiaba, el golpe me mando contra la pared, trate de incrustar mis garras en la pared de aquella copula, pero fue en vano la bestia anfibia sujeto mis piernas y me sumergió en el lago. Volví a sufrí aquel sentimiento de furia, mi cuerpo se deshacía, el agua me quemaba como ácido y alcance a ver como mi cuerpo se disolvía poco a poco, hasta no quedar nada. Pero como lo dijo mi maestro. Mis enemigos no podían matarme y aparecí nuevamente en el mundo espectral. Sentía algo de alivio, al parecer mi regreso era inevitable, con esta nueva habilidad ni Kain podía detenerme.

 

Antes de volver a encontrarme con mi sombra, mire atentamente mi entorno, tenia que haber alguna manera de sacarle ventaja a mi hermano, enfrentarme mano a mano con el. Regrese al portal con la idea de vencer a mi hermano.

 

-Hermano, ¿Aún crees poder superarme?-

 

Di un salto hacia la pared de la habitación y observe, unos vitrales que no permitían pasar la luz. Clave nuevamente mis garras en los muros y rompiendo las ventanas di paso a los rayos del sol. Mi cuerpo marchito y destruido ya no era victima de esa debilidad, en cambio mi hermano sufrió en carne propia el dolor de exponerse a tal castigo. Su piel comenzó a quemarse, salían burbujas como si se estuviera asando un animal, ni la sumersión en el agua le permitía escapar. Al final su cuerpo oculto en las profundidades se levanto, inerte flotando en el agua y su alma abandonaba su cuerpo, oportunidad que no desaproveche, era tiempo de probar nuevas almas.

 

-Gracias al alma de tu hermano, has superado tu antigua vulnerabilidad al contacto con el agua- El antiguo dios me daba las palabras de concilio que necesitaba. La inmersión en el agua no disolvía mi cuerpo permitiéndote nadar hacia zonas que antes me estaban vedadas. Mi siguiente parada era el templo de la última de mis sombras. Para llegar a su nuevo reino haría gala de la nueva habilidad adquirida.

 

Al abandonar la estancia de mi hermano recordé el lugar en el cual se escondía la última sombra. Más allá del remolino del abismo en el cual fui lanzado, un túnel subterráneo conduce hacia el Norte, a los territorios perdidos. Con mi nueva alma podía nadar para acceder al reino olvidado.

 

Estaba siguiendo el camino que todos trazaban para mí. Me convertía en el peón que no quería ser, pero que más podía hacer, no tenia el poder suficiente para vencer al maestro.

 

Para alcanzar mis metas, tenía que encontrar a aquel jugador que movía todo el tablero…

Por Oscuramente Aka
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Tuesday 17 february 2009 2 17 /02 /Feb /2009 20:07

Volví al lugar que vio mi renacimiento, mas aya de aquel abismo, se encontraban los restos de mi clan. Lo que me dijo mi sombra se repetía en mi cabeza. Soy el ultimo en morir, que había pasado con mi clan. Quería encontrar respuestas prontas. Pero el camino era lento, mi viaje hacia la verdad me impacientaba y aunque mi existencia fuera eterna, quería ponerle fin ala rueda.

 

Este lugar me recordaba las innumerables batallas que mantuve bajo la mano de mi maestro. Mis servicios lo llenaban de gozo con cada batalla ganada nuestro ejercito iba avanzando y creciendo. Pero si era su mejor peón, por que me dio  muerte, el peón se vuelve rey, y el rey peón. Al llegar al final del tablero reclamaría lo que es mío pero en que me convertiría. Solo el encuentro con él me daría la satisfacción.

 

El santuario de los clanes. Sede del vil imperio de mi maestro. Su ambición por el poder, lo llevo a construir su imperio sobre las reliquias de este mundo, los viejos pilares que mantenían el equilibrio, fueron destruidos y en cima de ellos se levanto un insulto en su nombre.

 

Pero este lugar ha cambiado mucho, un círculo se forma al alrededor de ellos, es lo que hablan los libros, quienes conforman el círculo y para que fue creado. Mis hermanos eran parte de el y me supuse que mi maestro también.

 

Caminando por las viejas reliquias del imperio, mi cuerpo se estremeció al sentir la presencia de aquel, mi señor. Todo fue tan rápido, ni tiempo de reaccionar, no esperaba este encuentro tan casual. Voltee para asegurarme aun sabiendo de quien se trataba.

 

-¡Mesías¡- Cuando lo mire me di cuenta que era el mismo rostro el cual me envió a la muerte ¿El cambio no había pasado por el? O tras esa antigua forma se ocultaban miles de secretos.

 

¡Kain¡ Su nombre retumbaba en toda la habitación. Ese odio contra aquel que me arranco la vida se manifestó en cuestión de segundos.

 

-Las profundidades no te han tratado muy bien-

 

Soy tu creación, tanto ahora como antes. Criticas tu propia obra. ¿Qué has hecho con mi clan, canalla? ¡No tienes derecho!

 

- Yo creo y yo destruyo, muchacho.

 

¡Maldito Kain! ¡No eres Dios! ¡Este acto genocida es irracional! La furia inundaba mi ser, esta conversación no hacia más que avivar las ganas de arrancarle el alma. Mi mano temblaba, no encontraba el momento para destrozar su cuerpo.

 

-¿Razón? ¿¡Te atreves a hablarme de razón!? Sólo cuando tengas capacidad total de elección, podrás cuestionar mi razón. Tu trayectoria vital es insignificante comparada con la infinidad de duda y arrepentimiento que he sufrido desde que el primero me sacó de la luz. El hecho de saber que el destino del mundo depende de mis actos. ¿Puedes tan siquiera imaginar lo que harías en mi lugar?-

 

¡Escogería la honradez, Kain!

 

-Mira a tu alrededor. Mira lo que ha sido de nuestro imperio. Presencia el fin de una era. Los clanes dispersos por los rincones del mundo. Este lugar ha perdido su utilidad, al igual que tú-

 

El maestro desenvaino su espada, una segadora al igual que la mía. La Segadora de Almas, la vieja espada del maestro. Más antigua que nosotros y mil veces más letal. La leyenda señala que la espada estaba poseída y que se engrandecía devorando las almas de sus víctimas. A pesar de nuestras bravatas, sabíamos lo que significaba que blandiera furioso la Segadora de Almas. Estabas muerto.

 

Fundí mi energía para formar mi propia segadora. El maestro vería que no soy el mismo que asesino hace siglos.

 

-El alma de aquella torturada mujer, no creí que fueras capas de tomar su vida-

 

Alma que tu torturaste, solo le he dado el  descanso a la agonía ala que la enviaste.

 

Nos teníamos frente a frente. Moviéndonos de lado a lado, esperando que alguien de el primer movimiento. Susurre para que se acercara a mí.

 

Ahora tengo el poder de encantar a cualquier ser vivo, de subyugar sus mentes y obligarlas a cumplir mi voluntad. Te arrodillarás ante mí. Pero el truco no tuvo efecto ante el maestro.

 

-¿Con qué criaturas has estado practicando? ¿Estúpidos y torpes mortales con sus mentes llenas de negocios y estiércol? Mi mente es demasiado fuerte para tus poderes-

 

Vuelta volvía a quedar en ridículo frente a el. Su poder era mayor y los cambios que había atravesado, aun eran un misterio. Trate de que mi espada alcanzara su cuerpo pero se deslizaba muy rápido, dejando un rastro de niebla. Aun con mi velocidad su alma era inalcanzable. Cuando por fin pude tocarlo con la segadora, su cuerpo se desvaneció. Mi habilidad rápidamente delato su ubicación. Pero fue muy tarde para mí, el trueno que desprendía su espada, atravesó mi cuerpo. El golpe me dejo aturdido, trataba de levantarme, pero mi cuerpo no respondía y las esperanzas de obtener la victoria eran cada vez más escasas.

Cuando trate de blandir otra vez el alma de la princesa, su espectro no salio para ayudarme. El trueno que atravesó mi cuerpo, había eliminado toda presencia dentro de mí, su alma había sido consumida por la espada de mi maestro. Indefenso con que defenderme, mis garras era lo único que me quedaba. Aquel vampiro estaba fuera de mi alcance, con un rápido movimiento vuelta se desvaneció de la habitación, note la presencia atrás mío, trate de escapar a el trueno letal pero por mas que corría y me alejaba del rayo, el siempre me alcanzaría. La espada consumió otra alma, y mis habilidades me eran quitadas como si de un niño se tratase. Sentía el cuerpo cansado, ya no podía esconderme más y un último toque de la espada me dejo postrado en el suelo.

 

-Mi hijo desobediente-  Levanto su espada contra mi. Era el final de mi viaje, pero los pilares en los que observe mi destino, el tiempo y el lugar parecían ser distintos. Mi muerte se adelanto a mi destino.

 

En ese instante cuando la Segadora de Almas toco mi cuerpo, se destruyo, la gran espada del maestro quedo echa añicos, el significado de tal paradoja me era negado.

 

-La espada ha sido vencida, lo cual significa que estamos un paso más cerca de nuestros destinos- El vampiro se desvaneció entre carcajadas. Creía haber visto un atisbo de satisfacción en sus ojos cuando la Segadora de Almas fue destruida. No entendí su jugada. Pero sabía cuál sería el último movimiento.

 

Cuando intente levantarme, todo a mí alrededor cambio, el tiempo y el espacio se detuvo. Mi mente viajaba por miles de mundos, la realidad como la conocía se distorsionaba y un mundo frió y desolado aparecía ante mis ojos.

 

Frente a mi una gran figura imponente se levanto. El poder y el tamaño que tenia, representaba el de un verdadero dios.

Por Oscuramente Aka
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Monday 16 february 2009 1 16 /02 /Feb /2009 19:39

Algunos clanes contaban historias que en este olvidado pantano, se escondía el primero de todos nosotros. Su nombre fue olvidado y varios nombres se le han puesto alrededor de todos estos años. A lo lejos pude ver su mansión. Camine lentamente, si el vampiro seguía con vida se había refugiado en este desolado pantano para no ser molestado, me extraña que hubiera elegido un lugar tan arriesgado, el pantano solo podía ofrecerle a un vampiro riesgo y dolor.

Este lugar no estaba tan olvidado como parecía, extraños demonios rondaban la mansión, serian esclavos de aquel vampiro, no tenia ni idea, era mejor tratar de no rozarme con ellos.

 

La mansión no tenia entrada ni salida, le di vueltas tratando de encontrar un lugar el que me permitiera entrar, pero sin éxito alguno, lo único que encontré fue una extraña pared con un símbolo arcaico. En el momento que me dispuse a tocarlo, sentí como la segadora entraba en sintonía con el antiguo símbolo. De vuelta el dolor corría por mi cuerpo, mi vida fluía a través de la espada, aquel grabado estaba tomando posesión de mi alma y lo único que podía hacer era observar, trataba de desenterrar la espada de aquella pared pero las fuerzas me abandonaban, mis esfuerzos por separarme de los símbolos eran inútiles, varios pensamientos se venían a mi mente. ¿Es acaso que es si es como moriría? Tan ridículamente, no lo podía creer, atrapado como una mosca en la trampa de una arpía vampírica. Pero para mi alivio la sinapsis que mantuve fue desapareciendo, y las puertas de la vieja mansión me fueron reveladas. Las dudas entraban otra vez a mi cabeza, si era el único que podía activar estos mecanismos, ¿Qué me espera ahí adentro? Alguien había diseñado esta mansión aguardando mi llegada.

 

Las puertas de esa casona se abrieron lentamente frente a mí invitándome a cruzar el umbral. ¿Quién era yo para rechazar tal invitación? Pero antes de que pudiera entrar sentí que alguien me vigilaba, voltee para ver que es lo que me esperaba. No era nada más que los demonios que asolaban los dominios del viejo vampiro. Qué criaturas tan extrañas había engendrado este oscuro lugar, cosas mitad insecto, mitad mamífero, torsos humanos injertados en abominaciones de carne. Debido a su enfermedad no pude ayudarles pero admiré la ingenuidad de su creador. Si se tuviera que hablar de una tierra que hubiese descendido a la locura, sería conveniente contar con este Edén Oscuro. Un jardín de horrores, sembrado con la enferma perversión del diseño de la naturaleza.

 

La bestia se detuvo un momento, babeando en previsión de la exquisitez que vio frente a ella. Para su desgracia, comprobaría que no soy presa fácil. Sentí su mirada sobre mí, ansiosa, hambrienta, como si desease arrancar mi corazón y devorarlo antes de que yo muriese. Me reí cuando comenzó su ataque. Quizá cuando acabase, sería al revés.

 

Me quede atónito al observar, la gala de aquella mansión. El hedonismo con el que este vampiro se rodeaba era impresionante. Su riqueza avergonzaría a los soberbios nobles de mi vida anterior. Seguía observando el lujo del que hace gala la mansión. Que esta vulgar muestra de fortuna permaneciese intocable era testimonio del dominio, del miedo sobre la avaricia.

 

Subí las escaleras, mirando fijamente los cuadros que me revelaban la verdadera forma del olvidado vampiro, no distaba mucho de lo que fui en vida, su aspecto casi humano, daba la impresión de tristura y dolor, una soledad infinita.

 

Antes de mi nacimiento, las historias sobre vampiros eran diferentes, llevados casi ala extinción por los humanos, usando a sus mejores campeones para darle muerte a mi estirpe. Aquel viejo vampiro fue el único sobreviviente, llevado por el odio y la venganza otorgo su don vampirico, o la maldición, a los humanos que nos daban caza, así es como renacieron nuevamente nuestros antepasados.

 

En una habitación adyacente encontré algo muy peculiar. La oscuridad era apaciguada y a lo lejos, agudo y dulce, surgía el olor de sangre derramada. Era una mujer, encadenada como si fuera un perro, asustada por mi presencia. Pensé que los humanos habían desaparecido, tanto tiempo ha pasado y todavía su raza aun da signos de vida, la habilidad del cambio no había pasado por ellos, están igual como los recordaba. Los encantos de esa mujer eran casi visibles a través de la gasa de su ropa, aunque poseer tal belleza sólo le deparó la muerte. Eran las mascotas del primero, bestias esclavas a su voluntad y una presa fácil para mí.

 

Vampiros, todos ellos dominados por otro aun mas fuerte. En otra habitación encontré humanos encadenados a la pared. La despensa de Adán. Un festín de vampiros. Como ganado aguardando la matanza, los hombres y mujeres se balanceaban en los ganchos oxidados sobre las paredes del calabozo. La sangre y las vísceras cubrían la mugre y la piedra.

La abundancia casi me agobió. La sangre es la vida y la muerte la redención…

 

En otra sala muy diferente, encontré humanos que fueron torturados. La habitación en la que entre solo tenía un macabro propósito, la tortura y ejecución de seres humanos, tan solo para el sádico deleite de su ingeniero. La sangre salpicada por las paredes solo daba la impresión de muerte y tortura, una sinfonía macabra llenaba el aire y entre todo esto me imagine al culpable de tal atrocidad.

Siguiendo mi camino, me tope con un libro, una antigua crónica. Narra la historia del Mesías, del ángel de la muerte, que pondría fin a esta torturada tierra, corregiría todo aquello que fue maldito. También cuenta la historia del círculo, al cual pertenecían mis hermanos y mi maestro. Es esto una trampa del titiritero, creería que me tomaría en serio esta basura, esta mansión santa también había sido profanada por el arrogante vampiro. Hace cuanto que el maestro estuvo aquí, al tomar la vida de la princesa pudo acceder al recinto del primero, es esta la clave de la muerte de aquella virgen.

 

Mientras más averiguaba sobre todo lo que perdí en estos años, mas dudas encontraba, el ovillo se enredaba mas y mas, cada vez se volvía mas inexplicable.

Cuando levante la mirada, me tope con un cuadro, un testimonio de lo que paso durante mi sueño. Pintado con sangre el telar me mostraba un relato de de caos en llamas, una orgía de fuego y dolor. Los seres muertos vivientes, con pieles podridas endurecidas con azufre y ceniza, llamaban mi atención a través de un ardiente abismo. Sus torturadas miradas fijas eran testimonio del precio de la debilidad.

 

Cuando el cuadro termino su grito eterno, me tope con la persona que menos esperaba. Casi en un instante sin darme cuenta, la dote oscura de aquella niña no me dio signos de vida. Fui atravesado y crucificado en aquel cuadro que me indicaba mi destino, incapaz de moverme, con los pies y manos estancados en la pared, fui obligado a ver aquella sombra saliendo de las profundidades del silencio.

 

-Pútrido espectro no se como has llegado a entrar pero no voy a dejarte salir- Aunque habían pasado miles de años su rostro seguía siendo el mismo, la belleza de los vampiros no cambiaba así pasaran eones. Era el reflejo de los cuadros que tanto había observado, el maestro de maestros, era el primero de todos nosotros, Adán.

 

¿Eres tu Adán, el primero de todos nosotros?

 

-Veo que mi reputación me precede, espero y sea buena- Aquel vampiro, al parecer no había perdido ni una pizca de su poder, aunque los años pasaran su poder crecería, no era un rival al que me podría enfrentar, su poder estaba mas aya de mi imaginación. Deje de forcejear al saber que era mas seguro estar en la trampa que fuera de ella.

 

Eh venido en busca de conocimiento, tu mansión me fue revelada por el poder de la virgen que asesino mi maestro. No soy tu enemigo, tan solo un reflejo de lo que fui en vida, busco venganza ante la cría ruta que me convirtió en lo que ahora soy.

 

-¡Eres una harapienta imitación de salvador! Esta claro que no eres humano. Eres más demonio que vampiro- No le podía dar mas explicaciones, mi aparición en este mundo no tenia lógica, ni yo mismo sabia por que había revivido.

 

-Ángel de la  muerte. Segador de almas. ¿Eres aquella criatura de la que los libros arcanos hablan?- Se acercaba lentamente hacia mi colocando sus garras en la estaca que me arraigaba ala pared. Rasgando mi descompuesta carne, logro sacar esa estaca que atravesaba mi corazón, permitiéndome moverme había sido liberado y aun me preguntaba el por que.

 

.Extranjero, eres interesante, tu corazón ha sido empalado y has seguido moviéndote, ni una sola gota de sangre corre por tus venas y ese frágil cuerpo, que clase de demonio se oculta detrás de esa apariencia- Las palabras no se distancian de la realidad, en que me eh convertido. Una extraña sensación de pérdida.  Ya no soy lo que fui y por más que busque no volvería a serlo.

 

No estoy seguro de lo que soy, el pasar de los años cambio mi apariencia, pero mi alma sigue siendo la misma antes de mi asesinato, como te dije eh venido en busca de conocimiento, respuestas y preguntas que me han sido reveladas al pasar a este nuevo mundo, siento que eres el único que me puede ayudar, que es lo que se esta tejiendo alrededor mío. La muestra de la segadora de almas le da una calma, tal vez y yo era aquel Mesías del que tanto hablaban los libros.

 

-Las cosas han cambiando desde que has muerto, no se bien a que maestro te refieres, pero si aun lo buscas solo queda uno de ellos. Mi caprichoso hijo. Un Kain que no le importo sacrificar a sus hijos con tal de tomar el poder. Tú fuiste una  victima más de su avaricia, en aquella búsqueda hacia la ascensión, su ciego corazón te lanzo a los abismos de su imperio, no te has dado cuenta de que tu llegada, conlleva otro cambio aun mayor que el que dio lugar el reinado de tu maestro-

 

Sigo sin entenderte. Si me consideras ignorante, ilústrame.

 

-No tengo respuestas para tu regreso, pero si eres el portador de esa espada, tu destino esta escrito y lo único que puedo hacer, es ayudarte y guiarte en tu camino-

 

¡No soy peón de nadie, el tablero esta roto para mí¡ El camino termina con la muerte del Kain. Al tomar las almas de todos mis egos y acabar con mi maestro se termina el círculo, la princesa me lo ha dicho. Solo quiero saber, quien esta tejiendo este telar con mi destino.

 

-Veamos la otra cara de la moneda. Eh visto que has desenterrado secretos oscuros, escondidos durante miles de años y ahora estas acabando con la plaga que significan tus hermanos para esta tierra. En este mundo ya no queda redención posible, pero estas devolviéndole la esperanza-

 

Esperaba algo mejor de ti que una sumisa capitulación. Estaba claro con el viejo vampiro no tenia ni la mas mínima idea de lo que estaba pasando, mi llegada lo desconcertaba tanto como lo hizo con migo. Si Kain tendría esas respuestas estaba dispuesto a arrancárselas de la boca. Pero sabia que diciéndolo no lo lograría, su poder era aun más grande que el de Adán, y yo tan solo era una oveja más ala cual pastear. Mi llegada no significaba nada para el, podría deshacerme cuando el quisiera.

 

Antes de alejarme, la vieja sombra me dio un obsequio.

 

-Toma este regalo Mesías, se que te será de mucha ayuda en tu búsqueda de purificación. Esta reliquia te otorga el poder de comprimir y manipular el espacio. La simbiosis con la segadora de almas hace que ésta salga beneficiada.

 

La conversación con Adán fue muy corta, sus acertijos tan solo me planteaban más dudas, era irónico el pensar que quien tenía todas las respuestas, no podía darme ni una.

 

Al salir de la mansión de Adán, me tope con más demonios. Pondría en práctica la habilidad que me fue obsequiada. Me concentre formando una bola de energía cinética que se escapaba de mis manos, el poder era mayor del que podía controlar, al no poder contener mas la energía la deje en libertar, provocando una onda de choque que expulso a mis merodeadores por los aires, casi por instinto me abalance sobre uno de ellos, antes que caiga al suelo y lo partí en la mitad, devorando con rapidez su alma. Aun planeando atraje a otro de ellos hacia mi, empalándolo con mi segadora. Los dones oscuros me volvían aun mas letal, había acabado con dos demonios antes de caer al suelo y el tercero al ver que mi poder era mayor escapaba ocultándose en el oscuro pantano. Pero nadie escapaba de mi espada. Trepando a través de los árboles, vigilaba a mi incauta presa, ignorando el miserable destino que le esperaba, pero note una presencia aun mayor.

 

Se trataba de uno de los titanes de los demonios, su gran tamaño no me impresionaba, era la presa exacta para entrenar todas mis dotes. No tenia que susurrarle para que venga a mí. Mi sola presencia la incomodaba, aun conservaba la esencia de vampiro que tanto molestaba a los demonios.

 

Los demonios eran una molestia para los vampiros, su envenenada sangre no era manjar para nosotros, su piel era tan dura como el acero y su fuerza era mayor que la de nosotros. La única forma de detenerlos era emboscándolos entre varios de nosotros, rodeándolo por los lados, nos abalanzábamos directo a su rostro, tratándolo de cegarlo, era la manera mas practica de acabar con ellos, pero cuando había mas de uno era un verdadero fastidio, era mejor evitar la batalla con mas de tres de los campeones.

 

-Imitación de vampiro. Tu existencia se termino en el momento que te topaste con migo-

 

Baje del árbol del cual lo observaba, era cinco veces mas grande que yo, pero eso no hacia que mis ganas de verlo caer disminuyan. No se si era la excitación por tener su alma, pero no note la presencia de mas de ellos, menores en poder me rodeaban como si fuera yo la presa. Tratando de ayudar a su hermano, un ejército de ellos apareció frente a mí. Primero fui tras el campeón, el corte de mi espada, atravesó músculos, tendones y alcanzo los huesos de sus piernas, no creyó que mi habilidad para la caza era mayor, viendo como su hermano cayo en tan solo unos segundos, llenos de furia se abalanzaron sobre mi. Vuelta la reliquia del viejo me permitía alejarlos, y los pocos que quedaban ante mi probaban los cortes de mi segadora. El poder de mi espada crecía y aun sin tocarlos la espada los cortaba por la mitad, la princesa quería más almas, al igual que yo, pero al no encontrar más demonios, algo insólito paso.

La segadora de almas, parecía querer más almas para devorar y consumía la mía con deleite. Vuelta la misma sensación de vacío me rodeaba, es posible que la segadora no tuviera que devorar tantas almas. Una droga que no podía dejar.

 

Me recosté en el pantano lleno de barro y sangre, esperando que la agonía termine, pero la princesa seguía consumiendo mi alma, las fuerzas me abandonaban, si pudiera cerrar los ojos lo aria. Ese dolor que sentía fue cesando cuando la segadora volvió ala normalidad, el miedo corría por mí ser, la segadora tenia que encontrar más almas o acabaría con la mía.

 

Quien realmente era el dueño de quien, yo dominaba ala segadora o ella a mi. Eran preguntas que no salían de mi cabeza al alejarme de aquel edén oscuro el cual pudo ser mi tumba.

 

El encuentro con el Kain, estaba cada vez mas cerca, el hijo pródigo regresaría y pondría fin a esta locura.

 

Por Oscuramente Aka
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Monday 16 february 2009 1 16 /02 /Feb /2009 19:36

 

Este mundo está sacudido por cataclismos. La tierra se agita para quitarse la pestilencia del imperio parasitario del maestro. La lluvia comenzó a caer sin cesar, cada gota crecía con el tiempo que me mantenía bajo ella. Los vampiros solo le temíamos a las heridas por empalamiento o antorchas, el agua quemaba como ácido y algunos novatos eran aniquilados con los primeros rayos del sol, tenia que encontrar un refugio antes que mi descompuesto cuerpo se desvaneciera. Tome un pequeño descanso en las ruinas de un templo humano, pareciera que había vagado por años, no tenia noción del tiempo. Hacia mucho que le di muerte a mi hermano y seguía sin poder descifrar la clave de su poder. No podía conciliar el sueño, en esta tierra hostil era casi imposible entregarme al reino de Morfeo.

Sentado en aquella cueva me pude ver reflejado en aquel charco de agua y barro, mi aspecto había cambiado drásticamente, era casi irreconocible, escaseaba de órganos  y tejido en la piel, la caída por aquel abismo de almas había consumido mi cuerpo, las grandes alas de las que me sentía orgulloso ahora solo eran una vaga sombra de lo que fueron, andrajosas colgando de mi espalda no mantenían su función para lo que me fueron entregadas, mi cara estaba pálida, mis ojos siempre abiertos, mis parpados fueron consumidos por aquel torrente de agua, lo único que me mantenía en pie era ese odio enfermizo hacia la hipocresía que me condenaba a este infierno. Su muerte pondría paz a mi lastimado cuerpo, mi almas podría seguir el rumbo de la vida y encontrar el descanso eterno.

 

Terminada aquella lluvia me dirigía a esa antigua catedral, viajando por los paramos helados de los barrios bajos, cualquier entupido sabría que el que entrara ahí nunca saldría, o al menos hasta haber pagado cuota. Trate de pasar desapercibido pero note que la ciudad estaba desierta, todo estaba cubierto de sangre y carne. Pero, lo que en vida me hubiese horrorizado sólo me tentó en la muerte. Antes habría sentido horror, ahora sólo quedaba el hambre. Gusanos y lombrices se comían la piel ulcerada. El olor a sangre infectada rezumaba a través de las heridas sobre las que se alimentaban. El trayecto hacia la catedral estaba libre, aquella ciudad que resguardaba la catedral humana en ruinas, tanta osadía humana al querer eliminar a mi estirpe y ahora solo se trataba de las guaridas de engendros, bestias necias y nauseabundas descendientes de sangre noble. Por fin pude atravesar lo que en vida me hubiese sido negado. El averno era una religiosa autocracia, con la catedral como su altar de poder. Aunque la ciudad yacía en ruinas, la catedral permanecía intacta, testamento del desafío humano al imperio de los vampiros, ahora estaba muerta, igual que los humanos que rezaban en ella hace siglos. Sus arquitectos concibieron esta torre como un arma santa contra la amenaza de los vampiros. Un instrumento colosal de latón y piedra.

 

Adentrándome en ella alcance a ver un reducido grupo de bestias, dirigidas por un efímero ser, entrando por uno de los pasadizos, al parecer buscando reliquias perdidas dentro de la silenciosa fortaleza, poco supe de ellos. Bajando las escaleras, me tope con otra sombra un antiguo compañero.

 

-Pensé que habías muerto, tu presencia no es bienvenida-

 

Nadie cree en mi resurrección y menos soy bienvenido, pero aquí me tienes frente a ti, no creas que me eh olvidado las manos que me condujeron a aquel abismo. El parásito era descendiente de uno de mis hermanos, el cambio parece haber pasado también por el, su cuerpo a crecido asombrosamente, su piel endurecida y partida por las innumerables peleas por las que ha pasado, sus ojos se tornaron rojos y resplandecían con llama interior. No tenia intenciones de pelear con el, el odio era hacia mi mentor y no hacia los lame botas que seguían sus ordenes, pero algo en mi interior me obligaba a consumir su alma, era una sed inexplicable, aun sin garganta podía sentir ese sentimiento de ansiedad que sentiría al probar su carne.

 

No te interpongas en mi camino, tu muerte es innecesaria, busco a aquel bastardo que me condeno a esta dolorosa vida, no a sus perros guardianes. No era un asesino, quería dejar de lado aquellos sentimientos, redimirme a mi mismo, me estaba convirtiendo en lo que siempre odie pero no lo permitiría mi voluntad era mas fuerte, pero algo me hizo dudar.

 

-El maestro me ha enviado aquí, sabría que vendrías y estoy obligado a detenerte, lo que esta detrás de estas puertas, no puede ser perturbado, deja ala cabala en paz, regresa por donde viniste, tu vida a terminado

 

Sabes que no puedes detenerme, no quería llegar a este enfrentamiento pero tu miserable amo te ha mandado cual peón a la muerte, ¿estas orgulloso de el? Te seguirá utilizando hasta que ya no le seas útil, ni siquiera le importa la vida de sus lacayos. Di un salto rápido sobre el techo de la habitación arraigando mis garras en el, me quede trepado, esperando el primer ataque de mi adversario, el cual esta desconcertado por los movimientos que hacia, mi nuevo cuerpo me daba mas movilidad, me deslizaba por el aire con mayor facilidad, tal vez y en la antigüedad esta batalla habría estado en mi contra, esa bestia se abalanzo sobre mi pero su torpeza era su debilidad, su cuerpo grande y lento me recordaba la pelea contra mi hermano y el desenlace seria el mismo, alcance a ver el techo roto en un lado de la catedral por donde había entrado el agua, el poder del joker me ayudo a mover  el cuerpo de mi enemigo hacia aquella laguna que se formo por la lluvia. Su cuerpo se disolvía con facilidad, los gritos retumbaban las paredes de todo el edificio y durante un largo tiempo los estuve escuchando, hasta que su garganta se deshizo por completo.

 

Consumí su alma con facilidad, solo alimentaba mi sed de poder, pero detrás de aquel gran cuerpo ningún poder se ocultaba. Entrando al gran salón en el cual un apagado órgano no daba signos de haber sido tocado por años, su silencio me dejaba mucho que pensar, aquel instrumento afinado para partir los oídos de sus enemigos estaba tan callado y tímido por la invasión de los mismos. Pero lo que fui a buscar no estaba ahí, busque por todos lados pero no estaba, que es acaso lo que protegía tan firmemente aquella criatura, aquella princesa no estaba en su guarida, si no me hubieran arrancado la vida ahora podría estar a su lado, Salí de la habitación y un extraño sonido me insito a girar la cabeza con sentido al órgano.

 

-Quien eres pequeño vampiro, que es lo que buscas, aquí solo queda la nada y el largo silencio-

 

Su voz era inconfundible, la armónica sintonizaba mi alma y si mi corazón todavía latiera se pondría altivo de tan solo saber que seguía con vida. Pero la habilidad de aquella vampiresa me daba la percepción de sentir a todo ser vivo y en ella no sentía ni una pizca de vida.

 

¿No me recuerdas? Han pasado cientos de años, mi cuerpo ha cambiado pero tú sigues igual que como te conocía. Me alegre de verla pero sentía lo peor, ya no pertenecía a este mundo y tan solo era una sombra mas en este mundo de locura.

 

-Te recuerdo viajero, pero yo ya no soy la persona que conociste, tu maestro me arranco la vida ya hace tanto tiempo que no recuerdo como llegue aquí, ahora solo soy un fantasma que atormenta a los viajeros que se atreven a entrar a esta fortaleza. Soy la princesa del silencio, muchos viajan por mis conocimientos pocos llegan hasta aquí y nadie nunca ha salido- En ese momento mi ira envolvía todo mi ser, el saber que mi maestro tomo la vida de la única persona que me importaba, me hacia sentir minúsculo, esa impotencia, la rabia y dolor que sentía mi trastornado ser era indescriptible, mi alma gritaba y lloraba, pero encerrado en mi cuerpo lo único que podía hacer era mantenerme en silencio, guardando respeto hacia el alma de aquella princesa.

 

-Ya que has llegado aquí, contestare tus pregunta, mi existencia en este mundo puede darte casi todas las respuestas- Que es lo que paso durante mi muerte, todo este cambio el dominio de mis hermanos por estas tierras.

 

-El amo, tenia la opción de salvar este mundo, pero al no querer entregar su vida lo condeno a la miseria que observas, en ese instante comenzó el caos. Ahora casi se ha extinguido. Este mundo se encuentra al borde del colapso, no puede mantener su débil equilibrio- la mujer tenia razón, los cataclismos que se sentían solo eran reflejos de la osadía de aquel vampiro que creyéndose dios tomo el destino de esta tierra y la condeno a una infinita agonía.

 

-Tus alter-egos se mantienen ocultos en todos los reinos, cada uno con un talento especial, son la clave para devolverle la armonía a este mundo, su muerte repone cada pedazo de tierra que ellos han infectado- Los dones oscuros que les robo son la clave para que la tierra vuelva a como era antes, pero solo eh encontrado a uno de ellos, donde se encuentran los demás.

 

-Mas aya de los mares rojos se encuentra uno de tus hermanos, se ha recluido con su linaje en las ruinas de una abadía semi inundada, al norte de aquel lugar que vio tu renacimiento, pasando por aquel desierto negro te espera una tumba profanada, es ahí donde tu hermano te espera, el sabe que vas tras de el y se ha ocultado dentro del agua que tanto mal les causa a ustedes- Como es posible que un vampiro pueda sumergirse en agua, que mas puedo esperar, todo este mundo es una locura, el cambio se manifiesta de diferentes maneras en todos nosotros.

 

-La estirpe de tu ego, víctima de los débiles rayos del sol, superaron su intolerancia al agua y se retiraron a las profundidades. Ahora acechan en estas ruinas deslizándose entre la oscuridad de las aguas estancadas- Sabiendo esto tendría que viajar durante muchos años hasta volver a toparme con mi hermano, pero volver aquí seria innecesario, molestar a un alma olvidada, solo podía concebirle un deseo.

 

Gracias por tu ayuda volveré cuando me sienta preparado, puede y no nos volvamos a encontrar mi hermano puede darle fin a mi existencia o talvez y mi presencia estará de vuelta durante varios años.

 

-No hace falta que vuelvas ya no me encontraras, después de verte supe que todo este tiempo estuve aguardando a que volvieras, mi espera no ha sido en vano, te agradecería que pongas fin a mi tortura eterna, toma mi alma y libérame de este terror que acongoja todo mi ser- Las palabras eran muy directas, terminar con su existencia era lo único que quedaba, seguir alargando su esencia en este mundo la seguiría torturando, si consumir su alma le pondría calma a su espíritu no me podía negar.

 

-Deja que sea tu guía tu espada, tu segadora. Segadora y segador, juntos para ponerle fin a esta locura, ahora estas mas cerca de tu destino- Esas fueron las últimas palabras que escuche antes de devorar su espíritu. Al consumir su alma, la libere de esa prisión espiritual que la mantenía encadenada a este mundo. Sentía como su esencia recorría todo mi ser, dando vueltas buscando un lugar en el cual acurrucarse, un ardor en mi brazo derecho, la caprichosa energía de la cual estaba echo el espíritu de la princesa quería tomar control de mi ser, se fundía con migo, estábamos irremediablemente vinculados, unidos y entrelazados. Una espada con infinita energía se formo alrededor de mi brazo, una hoja espectral capas de cortar espíritu y carne con el cual me encargaría de eliminar a todos mis enemigos y empuñarla contra mi mentor, aquel al que había jurado proteger y me arrojo al olvido. Un llanto inexplicable daba inicio a lo que seria una casería de almas, buscando el restablecimiento de este mundo.

 

Con un nuevo dote oscuro, me dirigía en busca del titiritero, pero algo parecía truncar mi salida de aquella la que fue tumba de mi segadora, eran aquellas criaturas con las cuales tuve la oportunidad de toparme anteriormente. Lastima que me agarraran en un mal momento, mis ansias de querer apoderarme se cuanta alma tenga en frente habían desaparecido cuando tome en mis manos la vida de aquel atormentado espíritu, pero estaba cansado y mi sed de sangre había sido sustituida por una necesidad mas profunda, para conservar mi fuerza necesitaba alimentarme de almas perdidas, espíritus corruptos de los mundos subterráneos.

 

-Alto ahí vampiro, vamos en búsqueda de los tesoros y conocimientos que albergan este lugar- La criatura delante mío balbuceaba o trataba de decirme algo.

 

-Dinos donde están aquellos tesoros que han sido enterrados en la catedral- Te sugiero que bajes el tono de voz mientras estas en esta tumba, aquí solo hay muerte, no hay vuelta atrás tu efímera existencia a llegado a su fin.

Pondría a prueba la nueva habilidad que tenia con estos impuros, me superaban en numero, pero así aya cientos de ellos mi hambre no cesaría hasta que el ultimo de estas atrocidades estuviera muerta. La espada era impresionante, en cuestión de minutos solo el raro ser que se digno a hablarme quedaba en pie, asustado y tembloroso, su decisión de morir era firme ante el destino. Ahí pude entender la habilidad que le robe a mi hermano. El susurro es así como le llamaban, un vampiro podía inmiscuirse dentro de la mente de criaturas inferiores con tan solo susurrarlo. Le ordene que se suicidara, tomaría la espada que tenia entre sus manos y la empuñaría contra sigo mismo, cortándose la garganta, no moriría a manos de mi segadora de almas, tal vez y eso lo reconfortaba, con su cuerpo en el suelo su alma volaba tratando de alcanzar el plano espectral, pero ninguna alma escapa de mi extraño apetito.

 

Deje atrás una tumba desierta, pero ahora mantenía un deseo ferviente de acabar con todo aquello que se interponga en mi destino. La hoja de mi espada reflejaba el encuentro con mi mentor, los pilares tenían razón, nuestro enfrentamiento era inevitable, pero dentro de cuanto tiempo, podrían pasar miles de años hasta que vuelva a verlo, ese deseo me mantenía en pie.

 

Una frase poética venia a mi mente. Mi  futuro está predestinado. Cada uno desempeña el papel que el destino le ha escrito, me desplazo irremisiblemente por caminos preconcebidos. El libre albedrío es una ilusión.

 

Me niego a creerlo.

 

 

Por Oscuramente Aka
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios
Monday 16 february 2009 1 16 /02 /Feb /2009 19:30

Al pasar la gran puerta del inframundo note que este templo presenta las inconfundibles características de mi ego interior, ese espectro vampirico que se alimentaba de las podredumbres de mis pensamientos, cazándolos como un perro lo haría con un ingenuo animal.

 

¡Que diablos son esas criaturas, esas atrocidades, inútiles de mantenerse en pie por si mismos¡  no habría reconocido a estos colgajos de carne, la marca en su frente delataba su origen, ¿tan bajo había caído su dinastía que estos andrajos eran descendientes de mi elevado ego? ¿Estaba tan cegado como para reclutar a muertos vivientes?

 

-¡Atrás hereje ¡ no eres bienvenido aquí !-

 

La voz me sonaba familiar, una atormentada criaturilla enloquecida por la celada vigilancia de la cual se encargaba Transformado en un Joker infernal, su cara no daba expresión alguna tal vez y tanto tiempo atrapado en los escombros de mi alma le quitaron la sonrisa que lo caracterizaba.

Menuda lealtad, hacia ese que te condena a vigilar este puesto como un perro de presa. ¿Consigues subsistir con los desperdicios con que te alimenta?

 

-Esos insultos no suavizara tu agonía, serás juzgado por el bufón de la necrópolis - refunfuñaba el andrajoso espectro.

 

¡En realidad creí que habías muerto, no pensé encontrarte aquí, eres tan molesto como te recordaba!

Este lugar me incomodaba cada vez mas, el sentido de tiempo espacio que albergaba aquí, hacia que perdiera la noción del tiempo, el cielo era un inmenso océano el cual cubría todo el inframundo, pero se sustentaba como si fuera aire, no tenia peso ni empuje, eso mareaba mis instintos.

 

-En tu arrogancia, pensaste que ya estaba muerto. Pero yo era más fuerte de lo que pensabas. Salí arrastrándome de mi refugio y huí para ocultarme-

 

Ese es el bufón que recordaba, siempre supe de tu oportunismo cobarde y rastrero, que pena que mi escasa puntería te haya causado tanto sufrimiento, esta vez morirás para siempre. Te lo prometo. No recuerdo como paso, todo fue tan rápido  su corazón yacía en mis manos, inanimado al igual que su cuerpo desmembrado, nada ni nadie podría detener mi sed de venganza para lo cual estaba aquí, en ese momento hubiera removido hasta los mismos cimientos del infierno para encontrar respuestas.

 

El don oscuro de ese patético joker me daba el poder para mover objetos inanimados, mi mente visualizaba todas las cosas y las movía con tal solo pensarlo, ese andrajoso espectro me dio una gran habilidad que estaba dispuesto a usar contra su amo. Seguí adentrándome en las entrañas del infierno. Logre ver extraños murales, los cuales narraban como así mi ego se convirtió en el señor de los muertos. Su odio asía el ser que lo engendro era tan grande que le daba fuerza para enfrentarse a cualquier enemigo, viendo que el refugio mas apropiado para su reino era este lugar de muerte, lo tomo por la fuerza emboscando a su guardián y dándole muerte, se corono como el Hades de este mundo.

 

Tras haberme encargado de todos los guardianes, solo un pasadizo me distanciaba de mi destino, vuelta los murales me contaban otra historia pero esta vez predecían la derrota de una criatura enjaulada en este castillo, su mirada reflejaba una tristeza infinita, tratando de despedirse de su cárcel, las lagrimas no bastaban para su liberación, la extraña figura que se impregnaba en la pared claramente indicaba que era yo quien le pondría fin a su patética existencia, ¡pero que es esto¡ es que alguien juega con mi destino, el libre albedrío es tan solo un sueño, no puedo creer que mi llegada a este mundo ya este prescrita, ¿quien es el juega con mi vida?, ¿quien teje mi destino en aquel telar maldito por la muerte?, estoy destinado a vagar infinitamente por estas tierras, nada tenia sentido, tal vez y lo que había tras esa puerta de sangre tendría respuestas para mi.

 

Abrí la puerta desesperadamente tratando de encontrar aquello que contenía las respuestas de mi existencia, pero no encontré más que una habitación vacía, llena de sangre y viseras, los vitrales ensangrentados cubiertos por rejas oxidadas. Pero no estaba solo, la presencia de mi ego se podía sentir, un aire frió me envolvía, esa sensación de inseguridad que tenia al encontrarme con migo mismo, pero solo hacia mas que rodearme entre aquellas columnas. Su cabeza se asomo hacia la luz, pero no era lo que esperaba su aspecto era aterrador, una figura descompuesta, la esencia de la muerte en persona.

Pero que clase de juego es este, donde esta mi ego, no pensé encontrarme con su cobardía aquí, ¿tanto así me temía para mandar a uno de sus lacayos?

 

-¿No me reconoces, vampiro? ¿Tanto eh cambiado?-, la voz de aquella criatura me daba algo de inseguridad es acaso que esa criatura era mi ego, cuanto tiempo pase sumergido en aquel remolino, cuanto tiempo ha pasado desde que abandone este mundo y me convertí en este ser devorador de almas

 

-Si soy yo, mira en lo que me eh convertido, confinado en este castillo y viviendo de las presas que caen en mi trampa, como si de un insecto me tratara-

 

Es el claro ejemplo de tu envenenada alma, tu cuerpo ah crecido tanto como tu ego y mírate ahora, ya no puedes mantenerte en pie, arrastrándote como si fueras una vil serpiente, al parecer la metáfora no dista mucho de la realidad, no es así hermanito.

 

 -Esta tierra ya no es la que conocías, estamos entrando en una etapa de cambio, mírame a mi, ¿crees que no siento repugnancia de mi aspecto?, has despertado en un mundo de terror, todos están encadenados al mandato de nuestro señor y tu deberías hacer lo mismo, solo eres un peón, que debe ser sacrificado para alcanzar el mandato del maestro- La criatura no deja de mandarme adivinanzas, no entiendo nada de lo que me dice, ¿es acaso que mi muerte estaba prevista para que el tejedor mantenga su reinado en este mundo?

 

Esta bien de adivinanzas, dame una maldita respuesta, que significa esto, mi muerte debió seguir el rumbo de todo ser vivo, pero sin embargo estoy aquí con vida atrapado en este lastimoso cuerpo, dime y tal vez te deje vivir

 

-Vamos no seas benevolente con migo, estas mintiendo y ambos lo sabemos, mi derrota es inevitable, me mataras de todas formas-

 

Entonces compláceme antes de morir. Rápidamente me deslice por las columnas tratando de alcanzar a aquella sombra pero su nueva forma era mas veloz de lo que pensaba, si tan solo pudiera alcanzarlo podría clavarle mis garras en toda su carne, pero vuelta se me escapaba de los dedos, al encontrar una vieja lanza que fue utilizada por un ingenuo, el que trato darle muerte a mi sombra, no lo pensé dos veces. La sostuve en mis manos y la lance contra aquella atrocidad, empalando su cola contra el muro, su muerte era inminente, devoraría su alma mas rápido de lo que el pensaba sin causarle dolor alguno, pero no fue así esa forma abstracta de vida era solo un truco para un incauto como yo fuera atrapado en su red, la verdad ala que tenia que temer estaba atrás mío y estaba apunto de tragarme, fui ingerido entero para morir en vida dentro de mi ego, triturado por su estomago y desecho por el ácido estomacal, rasgaba su estomago pero mis garras no parecían hacerle daño alguno, después de mucho tiempo tenia miedo de volver a aquel averno espiritual de donde fui sacado, mi mente se retorcía pensando que moriría de nuevo, pero recordé el don oscuro de ese patético bufón, la lanza fue atraída a mi cortando el estomago de mi hermano por el cual pude escapar, partiendo su vientre en pedazos mi ego no podía hacer mas que arrastrarse y quejarse de dolor. Sus alaridos inundaban toda la habitación, las lágrimas salían por sus ojos, el sufrimiento era notorio, había mutilado la parte inferior de mi hermano, pero ni las suplicas ni el llanto, tenían efecto alguno en mí.

 

Dime hermanito, ¿Dónde puedo encontrar al creador de muñecas?

 

- El maestro está fuera de tu alcance. Se manifiesta cuando le interesa no cuando se le ordena. Me acerque lentamente, midiendo pasos, sabiendo que algo podría intentar por ultima vez, pero se desangraba con rapidez y sabría que no se movería aunque lo quisiera. Introduje mis garras en su cráneo y escuche un ultimo grito antes de destrozar toda su cabeza, no se si fue por sentir el placer de ver todos sus sesos regados los la habitación o por tratar de cortar aquel dolor que sentía. Eh tomado tu alma entre mis manos y la e consumido, ¿a esto me he reducido? ¿a un espectro? ¿a un fraticida?. Al parecer tras ese gran ego, no había ninguna habilidad o no le di el tiempo suficiente para dejar utilizar su truco.

 

Abandone esa necrópolis, dejando atrás una ciudad destruida, al darle muerte al Hades, la ciudad colisiono por no encontrar un sucesor, el hijo advenedizo escapo con rumbo a la Catedral, en donde me encontraría con el creador de muñecas, aquel que había robado el alma de toda esencia, esa mujer con el velo blanco. Pero antes tenia que ver a cierta persona, saber si aun estaba con vida me reconfortaría, pero que habría sido de ella, su cambio seria igual al de mi hermano, habría sucumbido ante la locura de este nuevo mundo o simplemente se volvió parte de el.

Por Oscuramente Aka
Escribir un comentario - Ver los 0 comentarios

Presentación

Crear un Blog

Calendario

January 2012
M T W T F S S
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          
<< < > >>
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso